Una educación, de Tara Westover

Una educación
Serie “Al murmullo del ventilador”Capítulo 5: Lectura conjunta | 

La Feria del Libro de Madrid da voz cada año, a través de su micro, a representantes muy diversos del mundo del libro. La verdad es que hasta que no trabajé en esta última edición en la organización no había conocido esta iniciativa de la que saqué muchísimas reflexiones. Una de ellas me vino de la mano de Carmen Huertas, animadora a la lectura, y con la que me sentí muy identificada: “Cuando un libro te revuelve, para bien o para mal, te entra una frustrante necesidad de comentarlo pero, ¿con quién? Tus amigos conocidos no tienen por qué haberse leído el mismo libro que tú. ¿Cómo hacerlo entonces?”. Ella habla de una herramienta muy potente como son los clubes de lectura. Ya os he hablado en alguna ocasión que yo pertenecí al Club de Lectura de Parla Este y que en esta época conocí gente, lecturas e interpretaciones que jamás hubiera hecho leyendo yo sola.

Este mes de julio he repetido la experiencia del club de lectura, pero en una variante: la lectura conjunta. He leído, junto con un grupo de chicas en Instagram, el libro Una educación, de Tara Westover, y ha sido un placer compartir con ellas cada una de nuestras conclusiones.

Tenía ganas de leer este libro por varias razones. Más allá de que ha sido bastante sonado desde 2018, no quería dejarlo pasar porque me flipa el tema de la educación y sin abrirlo ya sabía que iba a encontrarme con una historia real muy potente en este sentido. Y así fue.

Tara Westover nació en 1986 en las montañas de Idaho en el seno de una familia mormona bastante radical, lo que supuso que, en las edades más tempranas, ni ella ni sus seis hermanos tuvieran relación más allá de la comunidad a la que pertenecían. Ni colegio ni médicos. Nada que supusiera algo parecido a dar cuentas a un Gobierno que lo único que pretendía era controlar.

Este era el pensamiento del padre de Tara, un hombre que, tras un hecho que marcó fuertemente la vida de la familia, declaró la guerra al sistema y se radicalizó, preparándose para la llegada de la Abominación acumulando munición, comida y gasolina. Con él llevó a toda su familia.

A pesar de todo esto, y de episodios concretos realmente duros de su infancia, Tara creció feliz, creyendo a pies juntillas la interpretación de la vida que hacía su padre y, por defecto, toda su familia. Ayudaba en el negocio familiar de la chatarra y también a su madre, que asistía en partos y elaboraba aceites naturales. Sin embargo, cuando salía al exterior, notaba diferencias entre ella y el resto de chicas y chicos de su edad. La mayor, sin duda, era que no asistía al colegio.

“[…] El autobús escolar pasa por la carretera sin detenerse. Aunque solo tengo siete años, sé que ese hecho, más que ningún otro, diferencia a mi familia: nosotros no vamos a la escuela”.

Influenciada por algunos de sus hermanos mayores, que tomaron la decisión de estudiar en la universidad, Tara va abriéndose, con muchas reticencias propias y de los demás, a otros mundos. Descubre que se le da bien cantar y que es más o menos compatible con la vida que lleva.

En un determinado momento de su adolescencia, el instinto, la crudeza de algunos episodios que vive y la formación de su propio pensamiento crítico la impulsan a hacer el examen de acceso a la universidad, que logra sacar a duras penas. Con serias dificultades económicas y en contra de buena parte de su familia, se distancia de ella para empezar los estudios superiores y es entonces cuando se da cuenta de que la historia que ella sabía era la que había conocido filtrada por su padre.

Las últimas dos partes del libro, básicamente, relatan el alejamiento progresivo de Tara con buena parte de la familia. Al contrario de lo que pudiéramos pensar y, a pesar de las situaciones tan bestias que vive, el cordón que une a Tara con el resto de miembros, especialmente su padre, es tan fuerte como la relación tan tóxica en la que viven.

El hilo que permite la convivencia entre la persona independiente y la congruencia con las raíces, en el caso de Tara, es muy fino, tanto que acaba rompiéndose, pero no solo por la distancia que marca la educación y el pensamiento crítico que desarrolla, sino por la oposición frontal de valores.

“Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación”.

Si te gusta este libro, también te gustará…

Si te ha gustado este capítulo de la serie “Al murmullo del ventilador”, te recomiendo estos otros libros de temática similar.  

  • Salvaje, de Cheryl Strayed. Este relato de un viaje salvaje y solitario por un camino inhóspito es de lo mejor que me ha pasado en los últimos tiempos. La fuerza de una mujer sola y perdida con ganas de encontrar el sentido a su vida me hace sentir el poder del ser humano frente a la adversidad y de que, a pesar del esfuerzo, el resultado final es muy grande.
  • Los interesantes, de Meg Wolitzer. Adoro esta novela porque analiza la manera en la que te planteas tu propia vida cuando tienes 15 años y cómo esas expectativas van transformándose conforme avanzan los años. Es la evolución de la vida tal cual, sin azúcar añadido: no serás lo que tenían proyectado tus padres para ti; ni siquiera serás lo que tú habías proyectado para ti, sino que tu camino se irá escribiendo conforme avances y dependerá de muchos factores.
  • Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. La protagonista de esta novela, Ifemelu, decide emigrar a los Estados Unidos para estudiar en la tierra prometida. La historia desentraña mucho de la forma de vida de un país africano como Nigeria a través de los personajes y de cómo afronta una emigrante la vida en EEUU.
  • Todas las familias son psicóticas, de Douglas Coupland.  Si pensáis que vuestra familia es peculiar, tenéis razón, pero tenéis que leer las aventuras y desventuras de la familia Drummond para comprobar que donde lo hay malo lo hay peor. Si tenéis problemas familiares, después de leer este libro, os parecerá que lo vuestro es un cuento de gatitos.

3 comentarios

  1. Mónica-serendipia
    05/08/2019

    Todos los que habéis leído este libro de Tara Westover lo recomendáis y habláis muy bien de él. Parece mentira que sea una situación biográfica real, ¿verdad? Qué locura la de la familia de esta autora. Me llama la atención por la experiencia y por lo que tú señalas, cuando ella se da cuenta de que lo que le ha contado su padre no es lo que aparece en los libros de Historia. Un abrazo y gracias por reseña… junto al ventilador 😉

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    1. Patricia
      07/08/2019

      Este libro tiene la capacidad de hacerte sentir "tocada" cuando acabas de leerlo. No entiendes el porqué de muchas situaciones que se viven en la familia y sigues leyendo con la esperanza de que todo se arregle, pero la realidad es más cruda que la ficción a veces… Hay otros libros de experiencias que me han llegado más, pero sin duda es una lectura recomendable.

      ¡Gracias por comentar!

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  2. No hace mucho vi un reportaje en la tele de una familia que vivía en la misma situación que la de esta autora, para ellos el fin del mundo estaba cerca y vivían para guardar comida y protegerse… en fin, me parece un tema muy interesante y he leído reseñas muy positivas de este libro así que lo tengo apuntadísimo. Un saludo!

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